8cho y och8 -Imágenes y textos- Un encuentro del arte con el arte

Evangelina Caro BetelúEvangelina Caro BetelúEscritora

 8cho y och8. Imágenes y textos. Silvina Gruppo y Diego Axel Lazcano (compiladores). Arset Ediciones. 188 páginas. Ciudad de Buenos Aires, 2014.

Reseñado por Evangelina Caro Betelú

 

 Esta antología propone ocho temas, cada uno abordado por ocho artistas visuales y ocho escritores. A partir de un mismo disparador, cada participante trabajó con su propio estilo, género, técnica y disciplina. Tenemos como resultado el despliegue de un abanico de posibilidades estéticas que da cuenta de un segmento de la actividad artística y literaria actual. El libro en su versión impresa se presentó el día viernes 24 de octubre a las 19 hs. en el auditorio David Viñas del Museo del Libro y de la Lengua, en la Ciudad de Buenos Aires.

Leo “imágenes y textos” y pienso en escritores que dibujan. Recuerdo a Breton, Artaud, García Lorca, Goethe, Rossetti, Girondo. Pienso en textos que son imágenes y en imágenes que narran. En lo inevitable de la fusión de ambas disciplinas. Y en la necesidad de contar historias del género humano, con las herramientas que se tengan.

Silvina Gruppo y Diego Lazcano usan esos términos cuando nos proponen participar de 8cho y och8. Imágenes y textos. Hablan de diálogo, de producción de sentidos. Invitan a contar una historia y a que se confronte/complete/discuta con una obra de arte. Aclaran, porque es necesario, que ninguna estará influida por la otra, ni la historia por la imagen, ni la imagen por la historia. Y el resultado nos sorprende a todos, porque es profundo el encuentro del arte con el arte.

8cho y och8 es una posibilidad para escritores y artistas de mostrarse, de decir acá estoy, pasen, lean, vean. Y es una posibilidad para los lectores de jugar, crear, vincular, de tratar de entender por qué esa fotografía está al lado de aquel poema, o cuál es la forma en que ese grabado interviene sobre las líneas de aquella historia. También da cuenta de lo que está pasando en los talleres, blogs, publicaciones independientes, muestras colectivas, lecturas, ferias autogestionadas. Pone sobre el tapete que lo que existe del sistema para afuera puede ser tan valioso como lo que nos ofrece el canon de la industria cultural y la academia. Como dice Juan José Saer: “Ya no hay centro en la medida en que no existe un modelo único como en el arte clásico, sino una multitud de tradiciones y de búsquedas que coexisten en un espacio de libertad”.


Gruppo y Lazcano descentran, desordenan, desafían. Se animan a lo múltiple, lo convocan. Están seguros de que el encuentro es posible, de que con solo enunciar un tema, los brotes surgirán caóticos y bellos como solo el arte puede serlo.

Hay temas que son los de siempre, los que la humanidad no puede evitar: culpa, tiempo, lucha, cuerpo, despedida. Y hay temas modernos: fiesta, dinero, fetiche. Cada uno es un desafío para quien lo recibe, una invitación a crear sentidos. Pensamos, cómo no ser obvios, cómo incomodar, cómo abrir el juego. Nos lanzaron un guante. Hay reglas, pocas, pero hay. Eso nos acicatea. Más estimulante es saber que hay más libertad que reglas.

El proceso hace intervenir desde el vamos al otro, al receptor. Cada mes, de septiembre de 2013 a abril de 2014, se difunden las producciones en una página web. Lo que está, se muestra, está para ser visto y leído.

Y cuando lo que surge se impone con la violencia del arte que no admite lo tibio (y todos recordamos el cross a la mandíbula), queremos más. Tenemos lo virtual, lo superpuesto, lo múltiple. Tenemos el aleph de lo digital pero queremos los libros, para poner en nuestras bibliotecas, para acariciar el papel y que surja la experiencia hedonista de tocar, el placer de la mano que sostiene el objeto. ¿Cuerpo? ¿Fetiche? Fiesta, sin duda.

Los editores arman una campaña de financiamiento colectivo. La gente compra. El libro se imprime. Ese no es el fin de la historia. Porque después se presenta 8cho y och8 en el Museo del Libro y de la Lengua. Y Gruppo y Lazcano hablan de cómo llegaron hasta ahí, sonríen, se los ve radiantes, agradecen, a los músicos del sexteto Dun Dun que llenan de magia la noche, a los participantes, a los colaboradores, a todos los que tuvieron ideas para sumar. Invitan a un brindis. Y pienso que el gesto de invitar es su gesto. Que son genuinos. Que lo que lograron es un encuentro. Y que nos invitan a más.