Un adiós a Gabo

Analía Skoda Analía Skoda Redactora y viajera de libros

Gonzalo MarinaGonzalo Marina

El escritor colombiano Gabriel García Márquez murió este jueves en México, a los 87 años de edad.

 

 Las letras latinoamericanas han perdido en los últimos meses a importantes escritores. Entre los más reconocidos se encuentran Carlos Fuentes, Juan Gelman, José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez. Aunque cada uno tiene méritos de sobra, el halo de Gabo los supera con creces. ¿Qué hay de descollante, diferente, mágico, en los textos del colombiano? Tener una respuesta es imposible, sólo quedan opiniones valiosas. 

Para el ámbito intelectual, la obra de García Márquez es rica. Representa la culminación de un proceso artístico, mitos entremezclados con la dura realidad de América latina, y una prosa muy elevada. Un estilo fácil de copiar y fácil de corromper (A no leer La casa de los espíritus de la Allende). Pero hay García Márquez para todos los gustos. Los lectores que picotean novedades pueden disfrutar las historias de desencuentros amorosos que nunca pasan de moda o esas frases crudas y populares como: “El corazón tiene más habitaciones que un hotel de putas” (El amor en los tiempos del cólera) o “No hay mujer ni negra ni blanca que valga ciento veinte libras de oro, a no ser que cague diamantes” (Del amor y otros demonios)

Leer Cien años de soledad es arduo sin la ayuda de un árbol genealógico. Y resulta difícil de creer que cien años se puedan leer en un día. Pero Paul Auster, el escritor norteamericano más sobrevalorado, aseguró que en 24 horas pudo terminar la novela de tan buena que es. De hecho se dice que su obra cumbre es Cien años de soledad.  Sin embargo, yo concuerdo con García Márquez. Para él, El amor en los tiempos del cólera es la novela que va a perdurar en el tiempo. Todo el universo de Gabo está en este triangulo amoroso. El Caribe, las hamacas, los toques de magia, reflexiones (nunca pedantes) sobre la vida y el amor, las putas, descripciones insuperables de mujeres, el humor, un vocabulario rico pero íntimo, etc. Si esa historia es desbordante, Del amor y otros demonios representa la síntesis máxima, otro libro exquisito sobre una adolescente ‘poseída’.

En estos últimos días, rosas y mariposas amarillas han engalanado la despedida del creador de Macondo. Desde La Cereza lo  despedimos con esta simple nota y, sobre todo, con la memoria de sus palabras:

“Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria." (Cien años de soledad)

Adiós, Gabo. Adiós.

Fotos: EFE / AFP / AP