La mujer oculta...

Analía Skoda Analía Skoda Redactora y viajera de libros

Gonzalo MarinaGonzalo Marina

Cuenta la historia que fueron seis las hermanas, cercadas en sus extremos por la mayor, Victoria, y trece años más tarde, la menor, Silvina. Nuestro inicio es el final.

            Siempre consideré a Silvina como una escritora de los márgenes. Su voz de mujer no era afín a la época y a las convenciones. Su narrativa suele provocar e incomodar. Fue Enrique Pezzoni el que señaló que sus cuentos fingen crear el ambiente de la norma y una vez allí emergen como quiebre y desacato.

Sin embargo, su primer abordaje artístico no fue la escritura sino la pintura y fue nada más ni nada menos que la alumna de Giorgio de Chirico. Silvina Ocampo ha confesado en entrevistas que el famoso pintor quería que sus propios discípulos pintasen igual que él. Tanto en la pintura como en la escritura Silvina buscaba su estilo, incluso a pesar de la dura reseña que realizó su hermana Victoria en la revista Sur en ocasión del primer libro de Silvina, Viaje Olvidado, dijo que éste estaba “lleno de imágenes no logradas –que parecen entonces atacadas de tortícolis”.

En su narrativa nos presenta una imagen extraña del niño y la mujer ¿A qué hechicera se le ocurriría embrujarnos con niños crueles, incluso perversos, en una época donde el esteriotipo de la mujer como escritora se vinculaba directamente con la maternidad y la magia pero nunca con la crueldad?

Silvina fue una mujer retraída y tímida. Ocasionalmente concedía entrevistas con la condición de que no le hiciesen preguntas sobre su vida privada. Tenía un temor supersticioso a las fotografías y de hecho muchas de ellas nos han llegado gracias a que Adolfo Bioy Casares, su marido, operó como fotógrafo. Todas estas características no ayudaban a popularizar su prolífica obra. La crítica comenzó tardíamente a interesarse por sus escritos y es que su poética poco y nada tenía que ver con la de sus coetáneos: Adolfito, Georgie y Victoria.

 

La cartelera: Cornelia frente al espejo

“No soy sociable, soy íntima”, confesó alguna vez Silvina. Y en estos días acude esta frase a nuestra memoria cuando en la cartelera de los cines porteños hay una película inspirada en su obra, Cornelia frente al espejo.  Las voces de esta columna han tenido la oportunidad de ver la película dirigida por Daniel Rosenfeld quien también participó en el guión junto con la actriz principal, Eugenia Capizzano.  

Y como sobre gustos no hay nada escrito, las críticas pueden ser muy diferentes.

Para la voz masculina… Cornelia frente al espejo resultó un nuevo argumento para criticar al cine nacional. Así como los ojos se retuercen con una película yankee llena de efectos especiales sin sentido, el film tiene esa particularidad criolla de dejar al espectador desencajado. Los anestesiantes diálogos y la supuesta acción se suceden sin un hilo conductor. Si hubo un problema fue ser demasiado fiel a una escritura que siempre te traiciona. Para la literatura, el desconcierto es plausible; para el cine es veneno.

Para la voz femenina… Cornelia frente al espejo fue una realización de altísima calidad que respeta es espíritu de Silvina Ocampo tanto en la estética visual como en la realización del guión. No es una película para cualquiera. Es una película para aquellos que saben esperar y pueden asimilar un ritmo cinematográfico poco veloz pero repleto de atmósferas poéticas fieles a la autora. Cornelia frente al espejo nos transporta maravillosamente a la intimidad del universo ocampiano.

 

Hoja de ruta 

Hermana de Victoria Ocampo, esposa de Adolfo Bioy Casares y amiga de Jorge Luis Borges. Opacada durante algún tiempo por la divina trinidad de la cultura argentina…  ¿Dónde está ella? Sus libros nos invitan a conocerla.

Hoja de ruta: Emecé ya había editado en dos tomos sus cuentos completos, paradójicamente no tan completos ya que se han elidido sus cuentos infantiles. A su vez, Lumen ha lanzado hace unos años el proyecto Biblioteca Silvina Ocampo, posibilitando el acceso a algunos de sus inhallables libros como La torre sin fin o Invenciones del recuerdo. De hecho, recién el año pasado vio la luz editorial una novela inédita de Silvina, La promesa, editada también por Lumen. 

 

Fotografía: Sara Facio