La torre de los duendes (Parte I)

Emanuel SimónEmanuel SimónPeriodista colaborador

 El Barrio de la Boca no sólo es conocido por la bombonera o el Tango, también esconde un lugar lleno de misterio que data del principios del siglo XX: La Torre del Fantasma.

¿Qué gran ciudad del mundo no tiene sus leyendas de fantasmas? Buenos Aires, una metrópolis llena de historias y misterios no podía ser la excepción.

 En el sur de la Capital, en la boca del tan conocido riachuelo se encuentra un barrio de inmigrantes, donde el Tango se vive y respira en cada rincón, como así también el fútbol. En la principal avenida de La Boca aparece una gran casa con una torre cuya historia es por lo menos, misteriosa, atrapante.
 
Se trata de un antiguo edificio construido en la Av. Almirante Brown, entre las calles Wenceslao Villafañe y Benito Galdós, sobre un terreno trapezoidal que llama mucho la atención, especialmente porque a primera vista se parece mucho a un castillo que sobresale una torre, parecidas a las fichas de ajedrez.
 
La historia de la conocida construcción se remonta a mediados de la década de 1910, cuando a María Luisa Auvert Aurnaud,  una señora proletariada que vivía una mansión en el centro de la Ciudad, le recomiendan invertir su dinero en viviendas colectivas en un terreno del sur.  Auvert era una señora muy ambiciosa por lo que acepta el negocio,  compra un terreno en La Boca y contrata los servicios del artitecto español Guillermo Álvarez para que construya un edificio bien al estilo Catalán, región de donde era origen.
 
La dueña no sólo quería la obra de estilo Catalán Moderno, sino todo el amoblado y hasta las platas para decorar los balcones. Mandó a pedir especialmente a Cataluña plantas exóticas, entre las que destacaban unos hongos característicos de España llamados Setas, que algunos son comestibles y otras son alucinógenos.
 
Tan maravillada quedó Auvert de su nueva obra que decidió mudarse allí junto a sus sirvientes.  Pero su estadía con los empleados en su flamante morada duró sólo un año.  Un día, de forma misteriosa la propietaria deja el edificio junto a sus asistentes. Durante el tiempo de permanencia, los vecinos afirmaban haber escuchado gritos de sustos que partían de todos los integrantes de la casa. Según las crónicas, hubo un grito categórico de la mujer antes de su partida: "Me voy, este lugar no lo piso más". La señora Auvert  puso en venta el inmueble y se recluyó en su estancia de la provincia y nunca más volvió a la Ciudad.
 
¿Qué le pasó a la señora de Auvert para que tomara esa decisión?
 
¿Qué sucedió con los nuevos propietarios del edificio?
 
El misterio se devela en la próxima salida de MI BA Querido.