El Mall...

Sol ArrúaSol ArrúaUn mix extraño entre arte y ridiculez


Jamás comprenderé a la gente que se para en la puerta del mall hasta 15 minutos antes de que abra. Esa urgencia desmedida por entrar al epicentro del capitalismo enriquecido de mal gusto.

Jamás me acostumbraré a los criterios de esos lugares, a la vida ahí dentro. 

Soy una sobreviviente del trabajo en mall. Atravesé, durante algunos años, sus puertas automáticas, sus subsuelos con olor a encierro, su clima invernal en verano y caribeño en invierno, sus escondites innecesarios, su fauna propia y visitante.

En ese tiempo aprendí a observar mucho a la gente, sus movimientos, sus predecibles comportamientos, esos rostros descontentos, desinteresados, fosilizados... 

Al día de hoy siguen siendo los "mansi" de los domingos, los reyes de la fortuna sin hogar, la comunidad de los solitarios...

El mall te consume, te succiona, te transforma en uno de ellos y, sí no sales a tiempo, terminas viviendo en la burbuja de los pasillos, de la "balconeada", de las apareciencias consolidadas, de la sonrisa dibujada con indeleble, de la doble y triple vida...

Jamás entenderé el mundo del mall... 

Jamás me terminé de acostumbrar a él...

Hoy en día, solo quedan en mi los recuerdos, la perturbación y la constante e inevitable capacidad de observación, de leer a la gente...

 

Ah, y tampoco puedo decir SHOPPING... Desde entonces digo MALL...

 

Ph: http://www.worldpropertychannel.com/news-assets/Shopping-Mall-2.jpg