Siento culpa, ¿soy culpable?

Diego HornDiego HornPsicologo M.N. 35924

 Siento culpa, entonces, ¿hice algo malo? Solemos suponer que si sentimos algo, se condice con la realidad, aunque no necesariamente es así. El problema reside en el papel emocional, que a veces es muy intenso y nos hace creer una realidad distorsionada, sin poder verla claramente. Podemos relacionar esto con una estrategia evolutiva, ya que las emociones han cumplido un papel fundamental ayudándonos a luchar y escapar de los grandes peligros de la humanidad durante millones de años. Esto aún ocurre, aunque de diferente forma.

Claro que la culpa tiene un correlato más cultural, pero aún así lo que se siente puede ser dominante y sin darnos cuenta quedamos atrapados en lo que el psiquiatra David Burns ha dado en llamar "círculo vicioso de la culpa". Explicado en forma sencilla, este mecanismo funciona así: siento culpa, entonces implícitamente hice algo malo; si hice algo malo, debo ser castigado; y si pienso que me castigarán, me siento culpable. La pregunta es entonces cómo cortar este círculo. Evaluemos primero si hicimos algo malo, o sea, contrastar esta idea implícita de haber hecho algo incorrecto con un pensamiento "lógico", cuestionarlo con varias auto-preguntas.

Por otro lado, podría ocurrir que fuéramos partícipes de algo contrario a lo correcto. Entonces, ¿cómo romper el circuito y poder hacer algo positivo con esto? En este caso podemos diferenciar entre culpa y error. Pensar en términos de error pareciera ser mas humano, ya que el error es inherente a nuestra especie. Pensando de esta manera podríamos hacer una revisión correctiva del error e intentar tomar conciencia y la próxima vez estar atentos e intentar no cometerlo. A su vez, resulta de utilidad trabajar con la empatía (capacidad de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir) y preguntarnos sobre el potencial daño que podemos hacer, así como pensar en la utilidad de la culpa: “¿Me es útil esto que siento? ¿Me ayuda en mi desarrollo personal? ¿De dónde puede venir esto? ¿Cómo me criaron? ¿Qué cosas vi y escuché de mis mayores cuando era pequeño? ¿Está mal disfrutar? ¿Está mal estar bien si otros están mal? ¿Ayudo más a los demás y a mi persona por sentir culpa? ¿Por cuánto tiempo debería sentirme así? ¿Cuánto hay que pagar por equivocarse?”.

Las personas aquejadas de trastornos mentales como el trastorno depresivo mayor o el trastorno obsesivo compulsivo podrían beneficiarse haciendo este tipo de introspección, ya que el malestar de estos individuos es grande y suelen sentir mucha culpa, aunque no necesariamente en todos los casos. Por supuesto, el sentimiento de culpa no es exclusivo de quienes padecen dichos trastornos, todos podemos sentirla a excepción de algunas personas, como por ejemplo los psicópatas, pero este tema excede nuestro artículo.

Considero importante aclarar que si no se lograra internalizar lo anteriormente escrito, entonces la culpa sí nos podría ayudar en muchos casos a frenar conductas y consecuencias indeseadas. En los casos en que el sentimiento de culpa conlleve un malestar significativo podría ser útil un tratamiento psicológico para poder trabajar este padecer en mayor profundidad.