¿Qué querés tener RAZÓN o ser FELIZ?

Jess DelpuxJess DelpuxCoach Ontologíco

 En lo relacional todo es más complejo de lo que parece pero estamos acostumbrados a establecer conclusiones a la ligera, quitándole lugar a la reflexión. Consideramos que es una pérdida de tiempo; pues claro, este mundo cambia demasiado rápido y no nos damos ese tiempo para hablar con nosotros mismos. La mayoría de las veces no cuestionamos nuestros pensamientos y llegamos a creer que las cosas “son” de determinada manera, tomando como verdad lo que en realidad es un juicio de valor, es decir, una opinión personal. 

Pasamos la mayoría de nuestra vida intentando tener razón restando trascendencia a lo que realmente sentimos. Me pregunto qué es más importante ¿Defender una idea o más bien, defender lo que sentimos?  

Tomar una u otra opción nos conduce a caminos completamente diferentes y como consecuencia, nos proporciona un abanico antagónico de conductas disponibles.  

Defender una idea genera la ilusión de tener acceso a la verdad. Tan solo vale argumentar racionalmente un pensamiento, es decir, plantear un argumento lógico para sostenerla. Cuantas más refutaciones resista el argumento, mayores explicaciones tomaremos para seguir defendiendo la “idea”. Luego buscaremos “aliados”, personas cuya función es confirmar que estamos en lo “lógico”(¿?), pero esto solo se aplica a las  matemáticas ya que nadie se cuestionaría que 1 más 1 es igual a 2. Pues bien, este razonamiento sirve para explicar lo abstracto pero no la dinámica de las relaciones.  

Cuando hablamos de relaciones, la suma de 1 más 1 no es 2, simplemente porque lo que define la relación no son los elementos sino la dinámica relacional. Por consecuente,  1+1 es irreducible  porque la suma de dos personas nunca da un entero sino más bien son dos partes que entran en una dinámica relacional en donde se modifican constantemente. 

Con este ejemplo  pretendo mostrar, de manera vulgar, que enaltecer un argumento lógico en lo relacional es colapsar dominios diferentes, que muchas veces, hasta terminan rompiendo relaciones.  

Ahora bien, defender lo que sentimos nos conecta con la esencia del ser humano, el  fin más acabado, ya que somos seres emocionales. Humberto Maturana considera que el ser humano elige desde sus gustos, sus preferencias, es decir, elije desde su emocionalidad. Si hay algo que podemos defender, que nos vincule directamente con nuestro sentir más intimo son  nuestros sentimientos. Acceder a ellos implica un esfuerzo en conocerse, pensarse, y reconocerse,  de manera que lo invisible se muestre visible para comprender desde dónde decimos lo que decimos.  

No considero que la felicidad este fuera de nosotros, sino más bien considero que es una emoción que debemos cultivar en nuestro interior a partir del tipo de relación que generamos, principalmente con nosotros mismos, y luego con los otros. 

Los invito a tomarse un momento para pensar desde dónde están buscando la felicidad,  pensar qué tipo de relaciones están generando y desde dónde se originan sus explicaciones.  

Entonces, propongo que la defensa de una idea solo sirva para reconocer cuál es la emoción que se encuentra debajo del argumento lógico, y que ese reconocimiento nos posibilite pensar qué es lo que realmente queremos. De esta manera,  conoceremos nuestra “Verdad” más poderosa, aquella que nos vincula con nuestro verdadero querer y no con ese querer que tiene que ver con tener razón. 

En conclusión, cuando juzguemos una situación debemos pensar desde donde estamos haciendo hincapié en el problema. 

Si elegimos “tener razón” tomaremos la ruta de sufrimiento y de la soledad y, en consecuencia, terminaremos aislándonos de nosotros mismos y, de los otros, esos seres que juzgamos valioso. En cambio si elijo “ser feliz” tomo el camino en donde soy protagonista de mi vida, donde incorporo mis sentimientos, a mis pensamientos y acciones; donde tomo en cuenta qué tipo de emoción es la que gobierna mi felicidad o mi sufrimiento y, en donde puedo reconocer cuál es mi verdadero querer vinculado a la esencia del humano, el amor. Humberto Maturana menciona que el amor surge cuando aparece el otro como leguítimo otro, desde quien está siendo, y no desde nuestras expectativas, es decir, no desde quien quiero que aparezca delante de mí. Simplemente lo tomo sin exigencias, reconociendo que ese otro es igualito a mí…un ser principalmente que ama y que sufre cuando le es negado el amor. 

Por eso cada vez que aparezca un cuestionamiento relacional es importante poner PAUSA  y pensar, ¿Qué pretendo TENER RAZON o SER FELIZ?.